Aquellas que me transportan a aquella persona esperando cambiar, que tras cada doloroso palpitar esperaba un mejor día, una mañana mejor y más llena de vida.
Las ganas de llorar escuchándolas de nuevo me invaden, me abruman e irrumpen el telón de felicidad. Acabada la obra, el personaje debe acabar, pero cuando no, éste vive y convive con el ser real.
I can't say no to you.
Inmensas ganas de correr a abrazar a ese pasado triste y desolado, tan lleno de dolor y de crisis, de cosas que olvidar, de esas que caen directo en el pensamiento día a día, de cada detalle, voces y pequeñas acciones. De sentir pena, lástima; de verme patética frente a todos.
No estoy feliz, solo son momentos de tranquilidad casual, no es tristeza, son solo momentos de silencio interior.
I feel good enough.
Me ha costado tanto salir de el hoyo, para siquiera volver a intentar mirar. Como ponerse de pie en un acantilado, esperando internamente caer, caer libre y lentamente, sin dolor y disfrutando la vista, como esos recuerdos de paz, de sonrisas fugaces en el rostro, de cerrar los ojos y ver rostros, de no huir ni esconderse, de enfrentar todo lo que jamás quise ver, pero de al mismo tiempo esperar caer al llegar al final, para estampar esa tranquilidad tardía en la realidad, en el día a día que no se va. En el peso del reloj avanzando, en el peso y dolor de cada noche sin dormir, de horas en las que solo se pueden, llorar.
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