Nota sin querer las ojeras, el cansancio; nota sin querer cada año más en este planeta marcando con trazos epiteliales las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida. "¿Es esto lo que estás buscando?".
Toma el dentífrico, coge el cepillo e intenta liberarse de la carga interna del día anterior. Si frotas con cuidado y rapidez quizás no vuelvas la mirada al espejo.
No puedes, ves de frente, usas jabón para borrar la historia del día de ayer y comenzar una nueva al cruzar la puerta de ese sitio en donde lo más salvaje y primitivo te deja al desnudo: el tan pequeño e inmenso cuarto de baño. Enjuagas con cuidado los quehaceres para hoy que tu memoria abraza delicadamente dentro de tu mente.
"No debo llegar tarde hoy" te dices, en un intento por que el tráfico colabore con tu pequeña meta inicial; y luego, una vez más; fijas la mirada en el espejo.
"¿Estás bien?" te preguntas con el tono de voz más tenue, como evitando formar respuesta alguna. "Quizás hoy pueda estar mejor"; sonríes de nuevo, respiras y separas el contacto con tu reflejo. Ya dejaste ver la radiografía del día de hoy. Veamos qué trae mañana.
