domingo, 3 de noviembre de 2013

Ya ni siquiera quiero escribir.
Como quisiera tragar cada nudo en la garganta; regresar cada lágrima junto con cada error que he cometido.
Desde que cada canción, cada palabra, y cada conversación me obligaba a pensar en lo mala persona que me había convertido; empecé a llorar todas las noches.
Desde que comencé a llorar todas las noches antes de dormir, supe que mi corazón no volvería a estar tranquilo de nuevo.