Estaba leyendo la publicación de una amiga, en donde sí, de hecho; se va en feels porque así como yo, tiene a una de las pocas personas que la hacía sentirse cómoda y hecha, un poco lejos de ella; y me hizo darme cuenta que frente a esto no escribí nada, y yo escribo como respiro, y respiro como escribo, y pues creo que ya es tiempo que deje a mi corazón hablar un rato.
Yo era alguien que ya había perdido el control de sí misma, ya no me importaba nada, a veces hacía las cosas solo por sentirme lo máximo y la mejor persona del universo; daba la contra y yo era feliz. Rebelde, pero feliz.
Yo renegaba de casi todas las adolescentes estúpidas que conocí; vivía renegando de los 'amigos' que no tenía, e intentaba sentirme segura, aceptada y cómoda en un lugar en donde las personas que no eran como yo imperaban. Y es por eso que tuve que convertirme y cambiar quien era.
Grave error.
Me cambié de colegio. Me cambiaron para ser exactos, casi obligándome a dejar ese mundo llamado 'MPJ' y yo no estaba nada feliz. Entré al nuevo lugar con esas personas que tú piensas que son tus amigas, que por conocerlas desde que son pequeños mutantes corriendo en un patio y compartiendo la lonchera sientes que son algo re wow en tu vida, y que al final de cuentas, son más de la misma mierda.
Sentía que tenía a las mejores amigas y me sentía respaldada por ellas; que un pan con pollo había sellado nuestra interminable amistad y que las largas tardes en la puerta de su casa eran suficientes para poner mi vida en sus manos.
Juro que ella era la única a la que en ese entonces yo podía llamar 'mejor amiga'.
Y vaya etiqueta tan grande y salvaje.
Pero hay gente que llega a tu vida cuando eres una lenteja mal cosida, sin aderezo, a la que le faltan algunos trozos de carne y sal; y pues ella apareció. (y la papa en trozos, no te olvides)
Había aparecido un año antes en mi vida sin querer, ya la había visto, y yo como digna cerebrito; recordaba las veces en las que la había visto, la mochila que usaba y algunos rasgos de su rostro.
Primera semana de clases. Hastío a las matemáticas. Primer examen general, y la conocí.
No cabía en la estupefacción del momento y me lancé a preguntarle si era esa chica. Claro que nos reímos al descubrir que tenía mis dotes de acosadora y que nadie se había dado cuenta hasta ese entonces. Poco a poco nos hicimos cercanas, y yo regresaba a ser esa que se había perdido en el camino frívolo de la 'mejor amiga'.
Pasaron cosas horribles, vivencias que me duelen recordar, pero que ahora pese a todo; me han hecho fuerte y se los agradezco de todo corazón. La true es la true pe caishas.
En qué momento me hice cercana con ella no lo sé; tuvimos nuestras peleas y desacuerdos, y juro que no pueden encontrar personas más competitivas que nosotras dos, hasta que entendimos que para nosotras, para cada una; la otra no importaba si ganara o perdiese, iba a estar ahí de igual manera; hablando pastrulada y media y creyendo que YLS es 'you love so'.
Me dije entonces, será ella la definición de 'mejor amiga'? Y me trague la etiqueta, y esa es la razón de mi cuerpo voluminoso, sí. Mandé al cacho la etiqueta, y dejé de pensar en eso. Sentía que la iba a condenar a la pobre a tener que aguantarme pegada a ella, hecha una lapa blanca a su costado, y yo no quería eso para ella. Pero me di cuenta a la vez, que ella ya no era una chica más para mi, que al compartir cesudas pláticas, habíamos pasado la línea de el mero conocimiento general la una de la otra.
Seguía sin poner la etiqueta y siguió así por mucho tiempo. Pero en el fondo yo sabía que ella era muy diferente al resto.
El tiempo que la he conocido cambió y recobró otro sentido cuando salimos del colegio. Cada una a un lugar diferente, una se demoraba más que la otra, y vivíamos por ahí, en nuestros mundos. Aún recuerdo que lloré en clases cuando ella se fue a academia y yo no. Cuando a la siguiente semana no la veía en su asiento de costumbre y cuando había perdido a mi enciclopedia en fórmulas de matemática.
Oh dios mío, había encontrado a mi pedacito de galleta de óreo.
Pero bueno, para esto ya habíamos salido del cole y nos distanciamos. Decía yo, tan intelectualmente que si realmente en mi mitad óreo, a pesar de la distancia, las cosas funcionarían.
Pero algo pasaba que no.
Me sentía mal, pero también había encontrado compañeras nuevas; que, pues ahora son muy buenas amigas en la universidad. Vaya descubrimiento. Habemus oro en esta playa!
Y así sentí que la distancia desde Benavides hasta la Brasil se hacía gigante; que quizás las 4 cuadras a pie se hacían la eternidad; y que cada vez que nos veíamos nuestras vidas ya iban por otro lado.
Recuerdo que me puse muy mal, que le conté a mi señora madre, que me dijo que lo intente; que insista como flaco in love si quería mantener lo que teníamos y sí pues; esa era la solución, pero para que lo hayamos hecho, alguna de las dos tuvo que ponerse un poco mal y salir al zombie walk con un cartel manchado de sangre y sal.
Quizá la enfermedad nos unió más, no lo sé. Pero en las cuestiones difíciles conoces amigos de verdad; y sentí como si nos hubiesemos conocido de nuevo, todo era bravazo pero hey, mi amiga estaba realmente enferma; bravazo bravazo, no era.
El desbalance de sodio no nos afectó y sin embargo nos unió más aún.
Y creo que ahí, dentro de toda la falta de sal y las cesudas conversaciones tiradas en la cama; re descubrí que esa persona era más que una etiqueta; que ella, me había puesto huevos cuando no los tenía, que me había dado cachetadas que nadie se atrevía a dármelas, que ella, me enseñó por primera vez a competir por mi, y no por alguien más. A esa persona que me hizo volver a creer en la gente, a esa que pasó la barrera del mero interés por el flaco de una o de la otra, y pasamos a compartir cosas que quizá no comparta con nadie más. A esa que se robó casi todas (OJO, no todas), mis primeras veces, y a esa que me hizo amar el significado de hacer algo, de tener algún detalle por alguien más.
Quizá no se lo haya dicho nunca en persona, pero sé que más que nadie, sabe que la adoro y que me llena de orgullo, que aprecio haber sido la primera en enterarse de sus logros y que agradezco a la vida, que no se haya ido tan lejos, aunque baile samba sin mí.
Metalera fake de color moreno.
Te quiero y extraño de aquí a la luna y a Corea y de regreso y pasando por miles de Chenes y no, en el cuello no♥
Lima; 1 de abril del 2014.
(que cojuda soy si el blog lo publica con fecha)
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