"Y si se quiere ir, que se vaya
Eres extraña y .... hermosa!
¡Eres alguien que no cualquiera sabe cómo amar!"
No cualquiera sabe cómo amar, y apuesto a que ni una misma sabe cómo hacerlo.
Vivimos de amor, de cariño, por sonrisas por palabras de afecto. El hombre es un ser lleno de contacto, de misterios y de alegrías inexplicables.
Solo dios sabe la felicidad de un niño por un dulce o de la felicidad de uno cuando besa a alguien.
En el camino del amor gastamos muchas energías en no canalizar muy bien el sentimiento. Amamos a quien creemos verdadero, a aquel producto que creemos duradero y confiable. Amamos a quienes creemos conocer y a quienes solo de una ínfima palabra rozamos en las calles.
Amamos a nuestros padres, a la mascota de cuando niños. El hombre puede amar muchas cosas, pero siempre olvida amarse a sí mismo.
Envidia a quien en su vida diaria sonríe viéndose al espejo cada mañana, a quien se ve y se siente feliz con lo que es. Envidia a todos aquellos que sienten plenitud con cada uno.
Pero qué pasa cuando en lugar de sentir cariño por el cuerpo que nos alberga, por cada sentimiento dentro de este corazón cansado de vivir incómodo con todo; empezamos a odiar.
Como el mismo sentimiento, como el hundirse en algo irracional.
'Odiar es darle demasiada importancia'
Si en realidad le diéramos la importancia suficiente, jamás empezaríamos a odiarnos.
No digo que no lo haya hecho. He vivido mi corta vida detestando cada centímetro de mi, cada rincón en mi alma por muchos años. Hasta que dejó de importarme, pero cuando me fijé de nuevo me odiaba aún más.
Debía hacer algo.
Así que aquí estoy, intentando odiarme menos y quererme más. Es difícil en cada punto pero necesario en cada pedacito de alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario